domingo, 12 de mayo de 2013

La Mucha Deuda Pública Es Mala, ¿Y La Mucha Deuda Privada No Lo Es? ¿O También?

La discusión sobre la propuesta y el desmentido de la métrica del argumento de Rogoff-Reinhart ha sido uno de los debates económicos más intensos de los últimos años, pero así como intenso ha sido el debate, así de ignorado ha sido el otro lado de la moneda que quizá tenga iguales o más amplias implicaciones para las economías modernas.

El argumento, estadísticamente espurio de Rogoff-Reinhart, escrito en un documento del 2010, sostiene que una vez que la deuda pública como porcentaje del PIB alcance el umbral del 90%, el exceso de endeudamiento se traduce en una reducción en el crecimiento de la economía de hasta un punto porcentual por año.

Un estudiante mostró cómo Rogoff y Reinhart habían cometido un error de Excel y cómo debido a ese error de Excel muchas de los corolarios del estudio de los doctores de Harvard no eran correctos. El descrédito resultante del desaguisado ha servido muchísimo y ha mostrado cómo la ideología predomina sobre la economía: con datos espurios, muchos condenaron al endeudamiento excesivo como un pecado económico, y luego tras el desmentido, muchos han tratado de minimizar el endeudamiento excesivo como un factor que puede limitar el crecimiento.

Rogoff y Reinhart respondieron recientemente y si bien aceptan sus errores de dedo y de spreadsheet, e incluso conceden que el efecto de un endeudamiento por encima del 90% del PIB es menor de lo que originalmente habían establecido, mantienen su argumento central. El exceso de deuda (sea exceso a partir del 90% o no) menoscaba el crecimiento.

Lo triste de esta discusión no es la discrepancia sobre el nivel a partir del cual la deuda es excesiva, o sobre cuánto sustrae ese endeudamiento al crecimiento. Lo triste es que este debate sigue siendo ideológico pues solamente ve la basura en el ojo de la deuda pública e ignora la viga en el ojo de la deuda privada.

¿Por qué discutimos tanto si el exceso de deuda pública sustrae al crecimiento y no debatimos si el exceso de deuda privada tiene el mismo efecto sobre el PIB de largo plazo? Parecería ser un caso ideológico ramplón de que la deuda pública es mala, mientras la deuda privada no lo es.

Esa negligencia al debate científico es aún mas alarmante si recordamos que el actual nivel de endeudamiento público responde en la mayoría de los casos a la absorción masiva de deudas privadas, especialmente de los bancos,  por parte del sector público para evitar el colapso de la economía real en el período 2008-2010. La deuda no se crea ni se destruye, sólo se transforma, así que si estamos condenando el exceso de deuda pública vale la pena recordar que el origen de esta ampolla es un exceso de deuda privada especialmente por parte del sector bancario, que llegó a representar en el 2007 un 800% del PIB en países como Irlanda, Suiza y Chipre, y nadie dijo nada.

Pero un working paper del FMI (con un nombre simpático: “Too Much Financing”), escrito por Arcand, Beker y Panizza, comienza a cerrar la pinza. El paper muestra cómo la deuda privada, medida como los activos bancarios como porcentaje del PIB, al llegar al 100%, muestra señales de rendimientos decrecientes. Es decir, a partir de que el sector bancario como porcentaje del PIB pasa ese umbral, los efectos benéficos del financiamiento comienzan a disminuir de manera muy sensible, y a pesar de que no se estipula así en el paper, no sería sorprendente que comenzaran a ser negativos, sometiéndose a la ley de hierro de los rendimientos decrecientes.

Otro paper citado por The Economist, publicado por Cechetti y Kharroubi en el BIS, muestra el último argumento del párrafo anterior. A partir de cierto punto, el exceso de endeudamiento privado es un menoscabo en el crecimiento.

El argumento no debería de sorprender, la deuda, deuda es, llámese deuda pública o financiamiento privado. La carga ideológica que tristemente impregna a la profesión económica nos ha hecho creer que la deuda pública es maligna y el financiamiento privado es encomiable.

La deuda no es ingreso, es un adelanto de ingresos, endeudarse hoy es pedir prestado a nosotros mismos en el futuro, así que es normal esperar que si bien dicho préstamo intertemporal es bueno pues nos ayuda a tener hoy dinero que tendríamos mañana, a partir de cierto punto los ingresos de mañana ya no serán suficientes.

He seguido con atención el debate de Rogoff-Reinhart, y estoy de acuerdo que en el largo plazo el argumento es válido, pero aquella boutade de Keynes que ironizaba sobre nuestra mortalidad en el largo plazo se sostiene. El endeudamiento excesivo ha sido un resultado, no una causa de la actual crisis. Y llegamos aquí por un exceso de deuda privada, por una hipertrofia del financiamiento bancario.

En este blog se ha mantenido una especia de bitácora de Casandra en donde previmos y narramos el desastre y advertimos que este estancamiento será largo y penoso, como lo está haciendo.

Pero al menos la discusión combinada de Rogoff-Reinhart y los papers de Cechetti y Arcand mencionados en este post deberían mostrar que el exceso de deuda es peligrosos venga de donde venga, y deberían darnos esperanzas sobre el futuro de la profesión de economista, que ojalá algún día se apegue más al rigor de los datos, que a la ideología.



domingo, 7 de abril de 2013

Domingos Rancheros: Extremos Mexicanos, La Charreada de Linda Ronstadt

Hay muchas formas de ser mexicano. Una de las mas extravagantes se llama Linda Ronstadt. Su tatarabuelo alemán llegó en 1840 al joven México independiente y al cabo de ocho años de ser mexicano viviendo en Arizona, en donde se casó con una joven mexicana, pasó a ser estadounidenses tras la triste derrota de la guerra de 1848.



Los ancestros mexicanos de Linda Rostand, mecánicos por su prosapia germana, florecieron en el nuevo país al cual fueron anexados, y poco a poco perdieron el castellano como vínculo primario de comunicación entre ellos. Pero curiosamente, y a lo largo de más de un siglo, los Ronstadt guardaron en su seno una bella tradición materna: el mariachi (lo cual apoya una vez más. la versión del origen norteño de este género, el cuál no nació en Jalisco) cantando las viejas canciones mexicanas en casa, en las fiestas familiares y anotándolas en libretas para recordarlas y transferirlas a través de las generaciones.

La rama materna de la familia Ronstadt siguió cultivando el Mariachi dos siglos después de haber dejado de ser mexicanos, y la niña Linda Ronstadt creció idolatrando a dos grandes íconos: Edith Piaff y Lola Beltrán.

A los 14 años en su natal Tucson, Linda Ronstadt comienza a cantar junto a sus hermanos en una conjuntito que tocaba piezas de country, folk, y rancheras. Unos años después se convierte en una de las mayores estrellas del pop estadounidense de los años setenta e inicios de los ochenta, y llega a ser la abanderada de la “All American Girl” con giras con estadios llenos y triunfos arrolladores en el mercado del rock-pop.

Pero la gringuita Ronstadt tenía un secreto que pocos conocían. Que su sangre era mexicana, y que, efectivamente: no canta mal las rancheras.

En 1987, cuando la vorágine de sus años más exitosos habían pasado, la Ronstadt llama a uno de los grandes pilares de la música mexicana, Rubén Fuentes, para hacer un disco de ranchero: Canciones de mi Padre, basada en las canciones compiladas por su tía, Luisa Espinel y publicadas en un librito por la Universidad de Arizona cincuenta años antes.

El disco fue un éxito inesperado y extenso, vendiendo más de dos millones de copias en Estados Unidos, el disco en lengua extranjera más vendido en la historia de ese país y conmocionando a la escena ranchera mexicana en dónde de repente la cantante mexicana más popular era una gringuita.

La historia de la Ronstadt me llena siempre de optimismo. Muchos dicen que el ranchero está muerto, asediado por el empuje de la música grupera, y la banda, el manoseo de las televisoras que han echado a perder el género, que los niños y jóvenes ya no la escuchan, etc.

Si una familia extirpada de su tierra por la derrota ante los Estados Unidos, fue capaz de preservar aquellas dulces y viejas canciones por casi dos siglos y hacerlas renacer, vivas como el primer día, el ranchero podrá sobrevivir calamidades menores.

Aquí les dejo a Linda Ronstadt, y “La Charreada”.




domingo, 27 de enero de 2013

Domingos Rancheros: Doble Frankestein, Pedro Infante y El Recodo

En el año 1995, mientras la economía mexicana se encontraba en medio de su peor colapso, el enorme Cruz Lizarraga, quien casi solito definió un género que hoy rivaliza con el ranchero como impronta de lo nacional, dejaba huérfana a su creación, la Banda El Recodo.

Pedro Infante nunca grabó con tambora. Nunca grabó canción alguna con la entonces poco conocida Banda El Recodo. En aquellos años la tambora era una excentricidad reservada a cantantes como Luis Perez Meza, pero que comenzaba a abrirse paso en la música popular al punto que el Maestro José Alfredo Jimenez grabó dos discos con la tambora sinaloense.

No se si fue en 1995 o en 1997, cuando a alguien de la disquera Warner Brothers se le ocurrió un doble Frankestein: resucitar en un disco a dos de los iconos de la música popular mexicana en un disco que no se grabó nunca, pero que no podía dejarse de grabar.

Poner sobre las pistas grabadas con la voz del de Guamúchil, la música de El Recodo es de esas ideas tan obvias que sorprende ver cuánto tiempo tardó en llevarse a cabo.



El disco “Pedro Infante y la Banda el Recodo” es un gran Frankestein. Poner juntos a dos muertos a hacer música pocas veces fue tan exitoso. Casi todo el disquito vale la pena, pero les dejo mi favorita, la versión á la Cruz Lizarraga de “Di que No”, para bailarse como se baila en Los Mochis: parejito, parejito.


domingo, 13 de enero de 2013

Cinco Temas Para El 2013


1.-La agonía del Euro: Octavio Paz en “Elegía Interrumpida” tiene un verso brutal: “un tren que nunca parte, su agonía”. El Euro, como la agónica mujer en el poema de Paz, “la que murió noche a noche/ y era una larga despedida”, no acaba de componerse, pero tampoco se despide todavía

De manera intermitente el Euro se recupera y recae. Como un agonizante algunos buenos días puede caminar y corre un poco, pero al siguiente cae abatido por su terminal enfermedad. El rescate bancario español y el arreglo fiscal en los Estados Unidos han abatido las primas de riesgo de los países más comprometidos (España, Italia, Portugal), e incluso la bolsa Griega, la mejor rendimiento en el año, da para decir que el mero hecho de que el Euro no haya muerto es razón para declarar victoria.

Cierto, los precios de los activos reflejan (por ejemplo, en el sector de telecomunicaciones) una hecatombe de la eurozona, y el mero hecho de que la región y su moneda no haya eclosionado puede ser argumento para que las bolsas sigan subiendo. Y lo harán.

Pero una vez que pase el alivio por la recuperación del Euro la marea regresará en dirección contraria, pues el Euro es un traje que le queda bien a unos, pero muy apretado a otros, y que sólo puede funcionar en condiciones de liquidez abundante y no bajo escenarios de riesgo incrementado o liquidez exigua.

No hay nada que indique que el tema que ha dominado la agenda económico-financiera del mundo en los últimos, vaya a dejar de ser, para bien y para mal, la variable de más ruido en la cacofonía financiera global, y los mercados de bonos y acciones responderán al hipo que les causa el sistema monetario europeo

2.-Las Hipotecas ¿contraatacan?: Mucho se ha hablado de el renacimiento del sector inmobiliario en los Estados Unidos y de cómo ese factor, que hundió al mundo en la peor crisis económica moderna, puede ser lo que la reimpulse al salir de su marasmo. Cierto, varios indicadores muestran un relanzamiento de las hipotecas, pero mucho me temo que lo que se ve es más de lo que es, pues tal dinamismo no es producto de un mercado saludable, sino de la agresividad de un solo banco: Wells Fargo.

El banco californiano Wells Fargo, que emergió de la crisis como uno de los más sólidos de los Estados Unidos, ha originado más del 40% de las hipotecas de todo Estados Unidos en meses recientes. Y eso no puede ser bueno. Que en una economía tan colosal como la estadounidense un solo banco determine la dinámica inmobiliaria es señal de lo enclenque que aún está el sector de vivienda, a pesar de los buenos datos que se han mostrado recientemente. Aún falta por ver entonces, si el repunte inmobiliario tiene tracción, o si seguirá siendo el país de un solo banco.


3.La guerra de las divisas continuará: existen dos formas de salir de una crisis severa, siendo más productivos, o devaluando. Ya que la primera, que debería de ser la receta a seguir, es costosa y tardada, muchas veces se recurre a la segunda. Vean si no la devaluación reciente del yen japonés, vean si no la reciente devaluación del dólar frente al Euro y frente a las monedas de la mayoría de los mercados emergentes.

Existen dos países que están evitando que la carrera devaluatoria se convierta en un repunte inflacionario: China y Alemania, cuyas monedas, el yuan y el euro, se han apreciado en meses recientes. Los motivos son distintos: China quiere cambiar su patrón de crecimiento de uno basado en las exportaciones a otro basado en el consumo interno, lo cual es bueno para el resto del mundo; Alemania por su parte, tiene una moneda en un nivel muy competitivo para su nivel de productividad, lástima que para todos los demás países de la Eurozona, dicha paridad los esté ahorcando.

4.-Los mercados seguirán subiendo, hasta que la FED lo decida: por lo general los economistas son malos inversionistas, porque tienden a enfocarse en los riesgos, y no en las oportunidades.  Todos los puntos anteriores conformarían, en condiciones normales, un cocktail peligrosísimo que arrasaría con los mercados de capitales. Pero hay algo que ha hecho que los mercados no hagan mas que subir en éstos últimos cuatro años, y que seguirá inflando los precios de los activos por algunos meses más: el dinero no cuesta nada, la Fed y los principales bancos centrales del mundo han regalado el dinero con tal de evitar que la economía global se hunda.

Y el conducto por el cual ese dinero ha buscado inyectar oxígeno a la economía, ante la debacle del mercado inmobiliario y otros activos (como el de infraestructura), es el mercado accionario.

No ha habido mucho que celebrar en los últimos cuatro años, salvo por indicadores recientes y afortunadamente cada vez más comunes de una recuperación modesta en algunos sectores. Pero eso, para propósito de los mercados de valores, no importa: si el dinero es un regalo, inviértase en las bolsas, empújese los principales índices hasta niveles cercanos a sus récord históricos. Aprovéchese la oferta, aprovéchese la promoción.

La Fed seguirá en estos niveles cero de tasa de interés los próximos meses, pero quizá pronto cambie de estrategia.

5.-¿Será 2013 el año del fin del dinero barato?: Yo creo que no. Pero al menos ya hay tres voces dentro del FOMC de la Fed que divergen y probablemente si los datos económicos en los Estados Unidos siguen progresando y el riesgo de la zona Euro estabilizándose y la economía china recomponiéndose y creciendo, quizá las voces dentro y fuera de la FED que apoyen un rebalanceo del costo del dinero aumenten.

Su eso pasa, y si las tasas dejan de estar en cero y comienzan a subir, entonces estos cinco puntos para el 2013 dejarán de tener sentido y tendremos que sentarnos a discutir. Yo por lo pronto, si eso pasa, me salgo de mi Afore y me voy a Inbursa. Luego les digo por qué.

Domingos Rancheros: La Borrachita de Tehua

En algún momento de inicio de los 70s, el folklorismo y el ranchero se dieron la mano, y creyeron incluso algunos encontrar en el maoismo tropicalizado un corpus completo: ideología, música, política y acción.

Esa curiosa fusión ignoró un hecho central de la música ranchera: el mariachi es un género transpolítico, ligado a los polos extremos del trabajo y a la fiesta, sin tiempo para la reflexión ideológica. Es una música de milpas y de cantina, no de salones y recintos.

De esos años sin embargo, hay grandes ejemplos de ranchero: Amparo Ochoa, Óscar Chávez cuando él quiere, y ya en las postrimerías de ese aliento, Eugenia León y hasta Guadalupe Pineda.

Pero para mi, la figura central de ese ranchero folklórico que entre otras cosas buscó reinterpretar viejas canciones, es mi queridísima y muy admirada Tehua.

La queretana, criada en San Miguel de Allende, cantaba el ranchero como nadie lo ha cantado: en los linderos de una soprano, como un lamento triste y lánguido. Para un género acostumbrado al bravío de la Beltrán y de la Villa, al azote de la Tariacuri, a lo arrabalero de Chayito Valdez, el susurro exquisito de Tehua pareció siempre fuera de lugar.

Y es esa calidad de extranjería, de no pertenencia, lo que hace de Tehua una cantante fundamental del ranchero. No podemos darnos el lujo de ignorar su diferencia, sería imperdonable no darle a esa excepción, su carta de naturalidad en esta casa común que es el ranchero.



Aquí se las dejo, con mi canción favorita de “Tata” Nacho: La Borrachita

lunes, 17 de diciembre de 2012

Domingos Rancheros: Digamos Que Bruce Springsteen

No. No es ranchero, y no, tampoco es domingo. Pero de alguna forma tengo que dejar rastro en este blog del paso por mi ciudad, y de paso por mi vida, de Bruce Springsteen.

Nunca lo había visto en concierto, que es su hábitat natural. Más allá del estudio de grabación y los videos, Bruce Springsteen supo desde el principio que el concierto de rock era lo más parecido a la comunión, lo más cercano a un ritual de la tribu, acostumbrada a saludar tan solo en la lejanía de la radio o de la imagen a los viejos sabios del clan.

El lunes 5 de diciembre, 17 días antes del fin del mundo, y en una señal inequívoca de que tal evento definitivo sucederá, la suma de mis virtudes y la ignorancia de mis defectos, hizo que el Supremo me concediera, antes de la catástrofe final, ver en vivo a Bruce.

¿Qué tan fan soy de Bruce? Bueno, he peregrinado hasta Freehold, New Jersey; he caminado por los tablones salitrosos de Ashbury Park. Y si, conozco ese “Kingston Bar” en donde el protagonista de “Hungry Heart” conoce a su chica.

He cantado con mis amigos de New Jersey, junto a una rocola en un bar de Princeton, las estrofas iniciales de “Thunder Road”. Fuera de eso, normal.

Yo asocio a Bruce con los períodos más tristes y con algunos de los más felices de mi vida. Acepto que en parte, los dos últimos versos de “Thunder Road” determinaron parte del destino que quise forjarme para mí.

Yo le debo Bruce a ese otro fanático de Springsteen que es Juan Villoro, luego de leer el texto que sobre él escribió Villoro en un legendario libro llamado “Crines. Lecturas de Rock”, que yo compré y leí en el verano de 1983 en una improbable librería de Monclova.

Ese lunes 5 de diciembre, vi a Juan Villoro al terminar el concierto de Bruce, creo que él, igual que yo, imposible de traducir en palabras, o en gestos, lo que acabábamos de presenciar.

Eddie Veder, uno de mis favoritos, lo atestigua: el resto son gerentes, sólo Bruce es el Jefe. Tal superlativo le viene a Bruce de lo inusitado de sus conciertos, de la comunión plena y desaforada con su público.



Su concierto el lunes 5 de diciembre en México fue la constatación física de una prolongada sospecha: de que no existe sobre el planeta alguien que sea capaz de comulgar con sus feligreses en esta catedral abstracta y común que es el  rock and roll como Bruce.

Yo lo sospechaba, lo sabía secretamente, y la diferencia entre sospecharlo y confirmarlo, esa noche rodeado de mis hermanos y amigos, fue un temblor, del cual aún no me repongo.






sábado, 8 de diciembre de 2012

Credo

Creo que el poder es para servir, y no para servirse.

Creo que el poder es derivado y no propio.

Creo que la humildad y la ironía son parte de la ética y son buenos antídotos contra los efectos del poder.

Creo que el gobierno es el agente y que los contribuyentes son el principal.

Creo que las finanzas públicas son el vehículo mediante el cual la gente envía dinero a la gente.

Creo que tanto la política de ingresos como la política de gasto deben de servir a que haya más gente feliz.

Creo que en finanzas públicas no existen soluciones mágicas: recauda bien, gasta mejor, usa el crédito sólo para lo necesario.

Creo que la mejor política pública es la de la izquierda, porque lo que busca es reducir la desigualdad, guardando el equilibrio fiscal.

Creo que la política de gasto mide la generosidad de los contribuyentes.

Creo que no existe mejor política de ingresos que la educación cívica; el buen ciudadano sabe que la exigencia de sus derechos es proporcional al cumplimiento de sus obligaciones.

Creo que no existe mejor política de gasto que la de la izquierda y la honradez. El presupuesto no es del gobierno, sino de los ciudadanos. El gobierno es sólo un vehículo para que los impuestos regresen a su origen convertido en gasto.

Creo que para éste hombre, en ésta circunstancia, su obligación es caminar derecho y hacer su mayor esfuerzo para que las finanzas públicas de la Ciudad de México sirvan a la gente sin desperdicio y con precisión.